El reconocido sociólogo y economista Mauro Guillén, Socio de Honor en 2023 de nuestra asociación, ofreció una conferencia magistral donde analizó con rigor y datos el futuro del orden internacional y las claves de la hegemonía global frente al declive demográfico.
El salón de actos de la Cámara de Comercio de Oviedo se quedó pequeño este miércoles para escuchar a una de las mentes más brillantes en el análisis de tendencias globales: Mauro Guillén. Invitado por Compromiso Asturias, el catedrático de la Wharton School (Universidad de Pensilvania) ofreció la conferencia magistral titulaba «Demografía, productividad y hegemonía global: ¿Podrá China desbancar a Estados Unidos?».
El evento fue inaugurado por Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, quien destacó el valor estratégico de este tipo de encuentros en un momento de profundas transformaciones geopolíticas y tecnológicas que impactan de lleno en la competitividad de las empresas asturianas.
Acto seguido, el presidente de Compromiso Asturias, Eduardo Sánchez Morrondo, tomó la palabra para presentar formalmente al ponente – «un asturiano universal»-, repasando su brillante trayectoria internacional por instituciones de élite como Yale, Cambridge u Oxford, y ensalzó el impacto de sus bestsellers como 2030 o Perennials. Asimismo, compartió con el público una emotiva anécdota sobre el profundo amor que el economista procesa por Asturias y la ilusión con la que aceptó su nombramiento como Socio de Honor en 2023: «Para un tipo que tiene todos los galardones del mundo, se nota el enorme amor que tienes a Asturias y esto creo que es uno de los temas que para mí me parece fundamental»
Con su característico estilo dinámico, agudo y salpicado de un fino sentido del humor, Mauro Guillén comenzó su intervención matizando con orgullo sus raíces asturleonesas e interactuando activamente con el público.
El núcleo de su ponencia giró en torno a un modelo matemático propio: el Índice de Hegemonía Global, un indicador que analiza con precisión histórica la evolución de las grandes potencias desde el siglo XVI hasta la actualidad basándose en cuatro variables críticas: población, productividad, capacidad militar e inmigración.
A partir de este marco conceptual, Guillén desmanteló la creencia generalizada de que China sustituirá inevitablemente a Estados Unidos como líder indiscutible del planeta, apuntando a un factor estructural que los analistas tradicionales suelen pasar por alto: la demografía.
El talón de Aquiles de Pekín: Un futuro gris
«Cada año hay menos personas en China», alertó el experto, atribuyendo esta crisis al envejecimiento de la población derivado de décadas de la política del hijo único, los altos costes de la crianza y el cambio en el rol de las mujeres, quienes priorizan legítimamente sus carreras profesionales.
Para Guillén, la situación del gigante asiático es difícilmente reversible: «No hay ningún experto demográfico serio que crea que la natalidad china va a recuperarse. Y lo más grave es que no pueden compensarlo con inmigración; su saldo migratorio neto en los últimos cincuenta años ha sido prácticamente cero». A esto sumó otras limitaciones estructurales de China, como su relativo aislamiento geográfico por mar y su menor capacidad de proyección ideológica y «poder blando» (soft power) en comparación con Occidente.
La inmigración regulada: El motor estadounidense
Frente al declive de Pekín, Guillén situó la resiliencia y la apertura de la sociedad estadounidense como su mayor ventaja competitiva. «La inmigración es el arma más potente que tiene Estados Unidos», afirmó con rotundidad. Para ilustrarlo, aportó un dato revelador: el 40% de las empresas tecnológicas que han salido a bolsa en EE.UU. en los últimos años fueron fundadas o cofundadas por inmigrantes, un colectivo que también resulta indispensable para el sostenimiento de sectores esenciales como la medicina y la enfermería en una sociedad envejecida.
El profesor presentó proyecciones con horizonte al año 2100 para demostrar que, si bien China podría experimentar un sorpasso temporal a mediados de siglo si exprime su ventaja en inteligencia artificial y robótica, este escenario nunca llegará a producirse si Estados Unidos mantiene un flujo migratorio equivalente al 1,5% de su población activa. En este sentido, Guillén se mostró crítico con las políticas aislacionistas y la aversión a la inmigración de perfiles políticos como Donald Trump, aunque se declaró optimista respecto a que el grueso de la sociedad norteamericana (el 60% moderado) terminará imponiendo el sentido común ante la necesidad real de mano de obra y talento.
Un matrimonio de conveniencia sin divorcio a la vista
A pesar de la intensa competencia tecnológica, comercial y por divisas —donde China trata de ganar terreno mediante el desarrollo de un yuan digital que rivalice con el dólar—, Guillén descartó un escenario de destrucción mutua. «A diferencia de la Guerra Fría con la Unión Soviética, hoy ambos países participan de los mismos circuitos económicos y financieros. Estados Unidos y China siempre han tenido un matrimonio de conveniencia, y no se van a divorciar», profetizó.
Eduardo Sánchez Morrondo y el propio Mauro Guillén clausuraron la jornada dejando una promesa en el aire: Compromiso Asturias volverá a traer a su Socio de Honor el año que viene para seguir tomando el pulso a las grandes tendencias que transforman nuestro mundo.
