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Entrevista | «Quiero ayudar al crecimiento de Asturias y a hacerla visible en Europa», Marina Dáder

«No hay por qué renunciar a una trayectoria internacional por quedarse en esta región»

Es increíble lo que han dado de sí los 22 años de Marina Dáder (Oviedo, 2003). Graduada de la primera promoción de Ciencia e Ingeniería de Datos en la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI) de Gijón, de la que en los dos últimos años de estudios fue presidenta de la Delegación de Estudiantes, está en el último curso del grado de Economía (por la UNED) y cursa sendos másteres de Ciberseguridad (en la Universidad de Oviedo) e Inteligencia Artificial (en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo) mientras prepara su tesis y se dedica a la investigación en el grupo Unimode, que dirige Susana Montes. Por si fuera poco, durante la carrera creó con otros dos socios una startup, llamada Finansee, tiene el grado superior de Oboe y colabora con organizaciones como Women in AI, la Fundación Cibervoluntarios, la Fundación ASTI (para el fomento de las disciplinas STEM) o la Fundación Adopta un abuelo. Su «vocación de servicio» está fuera de toda duda. Además, acaba de ser incluida en la prestigiosa lista ‘111 Nova List Student’, una iniciativa internacional que reconoce a perfiles de hasta 25 años con alto potencial de liderazgo, innovación e impacto global.

 

-Enhorabuena. Con este currículum no me extraña que la consideren uno los mejores talentos jóvenes de España.

-La verdad es que no sé muy bien qué pudo haber tenido en cuenta el tribunal, pero creo que pudo tener mucho que ver con mis ganas de aprender y de contribuir, con mi afán de querer entenderlo todo… Siempre he sido una persona muy inquieta.

-A ver, explíqueme eso.

-Desde bien pequeña me interesé por el mundo de los datos. Cuando se puso de moda Instagram, yo no sabía qué era eso hasta que me hice una cuenta. Y entonces descubrí que conociendo el algoritmo que hay detrás era muy fácil conseguir que unas publicaciones se recomendasen más que otras. Era todo una cuestión de Matemáticas.

-¿Y ahí vio clara su vocación?

-Antes de que este grado existiese, yo quería hacer Matemáticas y luego especializarme en Big data. Tengo una mente abstracta y se me da muy bien analizar datos. Encuentro patrones muy rápido. El grado de Ciencia e Ingeniería de Datos me permitió acortar el camino porque el grado combinaba las dos especialidades, Estadística y Matemáticas e Informática.

-Se graduó en la primera promoción.

-Sí. Estoy muy orgullosa de ello porque cuando entras en un grado de nueva implantación lo haces con incertidumbre, pero muy ilusionada porque abres puertas a otros estudiantes.

-¿El grado cumplió sus expectativas?

-Cuando entras en un grado nuevo lo mejor es que no tienes expectativas marcadas, porque no tienes referencias. Pero, sin duda, creo que estamos creando un grado muy potente aquí en Asturias. La EPI tiene las mejores titulaciones. La Universidad de Oviedo te da una formación académica excelente y de calidad.

-¿Y lo de matricularse en el grado de Economía en la UNED cuando estaba en segundo de Ingeniería de Datos?

-Las matemáticas son algo muy abstracto, pero la abstracción no te vale para nada si no eres capaz de entender el componente humano de las cosas. Si un ingeniero de datos no es capaz de entender el mundo, no puede analizar nada. La Economía tiene una parte sociológica muy importante y me aporta esa rama más humana que me permite entender cómo funciona el mundo.

-Al terminar el grado podría haber accedido de inmediato al mercado laboral, porque los expertos en datos son muy demandados, pero optó por seguir vinculada a la EPI. ¿Cómo?

-Entré a la carrera pensando en salir cuanto antes y resulta que la terminé habiendo encontrado mi hogar, mi lugar. Quiero ser doctora y para eso tengo que investigar. Estoy vinculada a la Universidad con un proyecto de investigación, dentro del grupo Unimode, que dirige Susana Montes. Es la mejor.

-¿En qué consiste ese proyecto?

-Mi grupo de investigación modela datos difusos, eso significa incertidumbre. Por ejemplo, en el entorno médico, si todos los médicos dicen algo distinto eso complica dar un diagnóstico. Nuestro trabajo es encontrar una forma de ordenar esas opiniones, buscar un consenso no solo en el ámbito médico, en todos los ámbitos. Mi proyecto de investigación ahora está aplicado a la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado. Tenemos que ayudarles a hacer más transparentes los datos.

-¿Cuál es su propósito como ingeniera de datos?

-Transferir el conocimiento de la Universidad a las empresas. El tejido empresarial es fundamental para el progreso de esta comunidad y, en ese sentido, la colaboración público-privada es esencial.

Marina Dáder, en un pasillo de la EPI.

-¿Cómo se ve dentro de cinco o diez años?

-Pues me gustaría poder ayudar al crecimiento de Asturias. Así que en cinco años yo me veo en Europa haciendo visible Asturias. Yo quiero ser doctora y no me quiero ir de aquí. Creo que esta región tiene futuro, que se puede crecer de forma internacional desde aquí. Y eso es justo lo que quiero demostrar, que no hay que renunciar a una trayectoria internacional por quedarse en Asturias.

-¿Y en qué le gustaría que Asturias tuviera mayor visibilidad, mayor peso?

-Creo que Asturias necesita inversión, jóvenes, que Europa nos perciba como un lugar donde los jóvenes quieren estar. Para eso necesitamos crear empleo en Asturias. Se puede apelar al teletrabajo para intentar atraerles a este paraíso natural.

-¿Y en qué sectores le ve más futuro a la región?

-La región tiene muchísimo futuro industrial. Además, con los centros tecnológicos que hay en Asturias la transferencia de investigación a la empresa está asegurada. Tenemos además una universidad pública muy potente, puntera en temas de cuántica, por ejemplo.

-¿Y en su campo, el de los datos?

-Los datos son el oro del futuro. Es un campo muy transversal. Se puede aplicar la inteligencia artificial desde a entornos médicos, como una herramienta que ayuda a salvar vidas, hasta aplicarla en zonas rurales, a algún cultivo. Se puede aplicar a todo.

Actividad intensa

Me programé un algoritmo heurístico que me organiza las tareas y los horarios de forma automática

-Una duda ¿cómo se ha organizado para hacer tantas cosas con apenas 22 años?

-Yo soy una persona que considera que el tiempo no va en tu contra, sino que va a tu favor. Mi día, como el de todos, tiene 24 horas, pero intento organizarme, priorizando tareas y por supuesto dejando tiempo para el ocio porque hay que saber descansar, ir a ir a la playa, disfrutar con amigos… Es todo constancia y saber descansar. Además, sé que puede sonar un poco ‘friki’, en la carrera me programé un algoritmo heurístico que me organiza las tareas y los horarios de forma automática. Sé que si obedezco al algoritmo, seguramente me vaya bien.

-¿El algoritmo también le dice cuándo descansar?

-Sí, me reserva ocho horas de sueño y cuatro horas de ocio. Pero es que para mí parte de mi ocio es estudiar, tocar el oboe, leer un libro, ver una peli, visitar un centro tecnológico como hice ayer o quedarme aquí en la EPI hablando con algún profesor. Me gusta tanto lo que hago que, para mí, esto es como estar de vacaciones.