Asturias va mucho más allá del Paraíso Natural y la gastronomía. Asturias innova, compite en mercados globales, en la farmacéutica, en la tecnológica y en la de defensa. Esa otra realidad —a veces más valorada fuera que dentro— fue la gran protagonista en Madrid durante el encuentro ‘Asturias, nuestra mejor versión’, impulsado por la Fundación Caja Rural de Asturias en la Real Fábrica de Tapices.
La jornada reunió a más de 230 personas del ámbito empresarial, académico y cultural. Por supuesto, desde Compromiso Asturias estuvimos allí apoyando la iniciativa a través de nuestro presidente y directora Eduardo Sánchez Morrondo y Reyes Ceñal. El ambiente dejó una conclusión muy clara: el diagnóstico de la región está hecho y el potencial es enorme, pero toca quitar los corsés que frenan nuestro crecimiento.
Certidumbre fiscal y dejar de restar
El debate sobre la fiscalidad asturiana suele ser espinoso, pero los ponentes lo abordaron sin rodeos. Para construir una región competitiva no bastan los parches: se necesitan entornos estables que ofrezcan certidumbre.
Pablo Martín (Izertis) y nuestra socia Raquel Tapia (Sanofi) insistieron en que Asturias tiene mimbres para contar con una de las fiscalidades más positivas de España. La idea de fondo la resumió perfectamente José Armando Tellado (Central Lechera Asturiana): la fiscalidad se puede y se debe mejorar, y cuanto antes quitemos lo que resta, mucho mejor. No es una cuestión de números en un balance, es pura actitud. Tenemos una responsabilidad enorme, no solo con las empresas actuales, sino con los jóvenes y los hijos que vienen detrás.
Infraestructuras y energía: sin esto, no hay industria
Desde el sector de la defensa, Carlos León (Fábrica de Armas de Trubia – Rheinmetall) aportó una perspectiva histórica y de negocio muy valiosa. Si Trubia se fundó en Asturias no fue por casualidad: la combinación de materias primas, energía y conocimiento fue clave. Hoy, ese conocimiento nos permite competir en toda Europa, pero el futuro exige actualizar las reglas del juego.
La industria pesada necesita energía a precios competitivos y capacidad de red. Si queremos construir riqueza a gran escala, el mercado español se queda pequeño; hay que mirar al exterior con ambición y en colaboración. Para ello, las conexiones tanto físicas como remotas son fundamentales. Sin infraestructuras modernas no hay desarrollo industrial posible, y asumir este requisito es el primer paso para solucionar el problema.
Universidad y empresa
El talento asturiano es innegable —una «fábrica espectacular», como se repitió en la sala—, pero el puente entre la academia y el mercado laboral sigue necesitando mantenimiento. Ana Isabel Fernández (CUNEF y Fundación Princesa de Asturias) reclamó un contacto permanente y una convivencia real entre empresas y universidad para transmitir el conocimiento al ritmo que exigen los cambios tecnológicos.
El objetivo de la innovación educativa debe ser formar personas capaces de hacer crecer a las empresas para que estas, al ser más competitivas, puedan pagar mejores salarios. Es un círculo virtuoso que beneficia a toda la sociedad.
El giro demográfico: la mina de oro de los ensayos clínicos
Uno de los datos más reveladores de la tarde reflejó el cambio de tendencia que vivimos desde la pandemia: cada vez hay más gente que elige Asturias para vivir y fijar a sus familias. Raquel Tapia apuntó que este fenómeno se debe, en gran parte, a un crecimiento silencioso pero constante en innovación.
Un ejemplo concreto: de los 50 ensayos clínicos que Sanofi tiene en marcha en España, 10 se están desarrollando en Asturias. Para que esta cifra siga creciendo, es vital que exista una colaboración real y fluida entre nuestros grandes centros sanitarios: el HUCA, Cabueñes y el San Agustín. El envejecimiento de la población, bien gestionado y con sentido común, no es un lastre; es una oportunidad de oro para convertir a Asturias en un polo o proyecto piloto de innovación biofarmacéutica y longevidad.
El valor de las ideas y el compromiso de volver
La cultura también reivindicó su espacio no como un gasto, sino como un motor de desarrollo. Como bien recordó Rosina Gómez-Baeza (impulsora de Laboral Centro de Arte), «se crea desde las ideas», y la transformación de la región necesita de esa creatividad para avanzar.
El encuentro se cerró con tres deseos para el futuro que apoyamos desde Compromiso Asturias:
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Construir un ecosistema ambicioso que permita desarrollar todo nuestro potencial.
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Atrevernos a ser el proyecto piloto de la longevidad en Europa.
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Compromiso.
El diagnóstico ya está hecho y las cartas están sobre la mesa, ahora toca pasar a la acción. Desde Compromiso Asturias seguimos trabajando para conectar todo ese talento exterior con las empresas que arriesgan en la tierrina. Si queremos una Asturias más competitiva, con mejores salarios y con futuro para los que vienen detrás, el momento de arrimar el hombro es ahora. Solo falta creérselo.
