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Artículo de Opinión | «Estar atento, ser atento», por Pipo Prendes

Las posibilidades de la rica y versátil lengua española

Las palabras casi nunca tienen una sola acepción. La lengua española es tan rica y versátil que deslumbra en un universo de posibilidades de esos geniales códigos de comunicación.

Hoy quiero detenerme en la palabra «atento» –y «atenta», por supuesto– y en los distintos sentidos que adquiere según la acompañemos del verbo «estar» o del verbo «ser».

Estar atento es, ante todo, vivir plenamente.

¡Cuántas cosas nos ocurren, vemos y oímos –no digo escuchamos– sin que les prestemos atención! Es como si no hubieran sucedido.

Podemos pasear por un paisaje maravilloso y vivir experiencias completamente distintas: una, si nos detenemos a mirar, oler y sentir; otra, si simplemente estamos allí, sin más.

Escuchar con atención a nuestro interlocutor es uno de los mayores actos de respeto que podemos ofrecerle. A veces lo miramos a los ojos y parecemos atentos, pero, en realidad, solo estamos preparando, con impaciencia, la respuesta que queremos dar.

La atención también se cultiva en los gestos cotidianos:

• Dar un beso a nuestra pareja, a nuestros padres o a nuestros hijos estando realmente presentes.

• Lavar los platos o cepillarnos los dientes con atención a ese sencillo acto.

• Leer, comer o beber sin prisas, paladeando y disfrutando de ese privilegio.

Estas tareas adquieren otro sentido cuando las hacemos con atención. No es lo mismo dejar que transcurran que dedicarles nuestra presencia.

Os aseguro que vivir con atención plena al momento presente, a esas tres aes –»aquí, así, ahora»–, es renovador. Es habitar ese instante eterno que permite que los colores vuelvan al sendero.

Esta forma de atención requiere el maridaje del verbo «estar». Pero ¿qué ocurre cuando «atento» se une al verbo «ser»?

Ser atento nos lleva a otro sentido de la palabra: ser gentil, bienintencionado, si quieres, compasivo; ser, en definitiva, amable.

El mundo necesita esta actitud, que nos hace bien tanto a nosotros como a quienes tenemos enfrente.

Ocurre como con el amor: cuanto más das, más tienes. Y eso mola, como dicen los chavales.

En mayo de 2023 terminé una canción que titulé «Amabilidad»; siempre me pareció una actitud que la sociedad actual necesita, una palabra llena de sentido y tan en desuso, desafortunadamente.

La interpretamos en unos cuantos directos; considero que es un término clave. Me alegro mucho de que ahora se tenga tan presente en los medios de comunicación, como eslogan también; un acierto.

Ese sustantivo, tan sonoro y precioso, podría ser un gran aliado de «estar atento» y «ser atento»: casi una síntesis de ambos.

Hay algo que considero esencial: estar atento, ser atento y ser amable no son actitudes que debamos reservar para los demás. También nos las debemos a nosotros mismos. A menudo somos desconsiderados con nuestra propia persona, y eso puede resultar devastador.

Nunca es tarde para reaccionar. Estar atento, ser atento y, cómo no, ser amable puede cambiar el mundo: el de los demás y, claro está, el nuestro.

Pipo Prendes

Socio Colaborador de Compromiso Asturias

La Nueva España