“La moda es un poco injusta, pero también por eso consigue adaptarse” Para Sergio Álvarez, director de FAME desde hace tres años y socio colaborador de Compromiso Asturias, la moda fue siempre un eje transversal en su vida, que ahora enfoca desde una parte más analítica y académica. Defiende que es el sector con más adaptación al cambio.
Sergio Álvarez (Gijón, 1996) siente que nunca llegó a irse del todo de Asturias, su tierra natal, con la que está íntimamente unido aun viviendo en Madrid. “Allí no había oportunidades reales para desarrollarse en la industria de la moda”, reconoce. Así que tuvo que elegir: hogar o sector. Eligió lo segundo y ahora, a las puertas de cumplir treinta años, va camino de alcanzar tres años dirigiendo la Fundación Academia de la Moda Española (Fame).
“Soy de la generación que cree en la cultura del esfuerzo, en que al que quiere algo, algo le cuesta”, explica Álvarez, que sigue trabajando (desde la tierrina) en pleno agosto. Recuerda que al menos dos de las experiencias profesionales que marcaron su carrera comenzaron como trabajos voluntarios. “Iba para fiscalista”, relata. Estudió el doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Oviedo. A pesar de que pronto se dio cuenta de que ese no era su camino, los conocimientos que adquirió entonces le ayudaron a construir un perfil profesional estratégico en la industria que siempre le interesó: la moda. Álvarez tuvo su primer acercamiento con la industria con Reliquiae, una de las únicas propuestas que despuntaban por entonces en su tierra, a cuya dirección abordó a puerta fría: “Vengo a hacer prácticas gratis porque quiero conocer el sector”. Acabó siendo responsable comercial.
Sergio Álvarez: “Es una cuestión de tiranía del sistema: cada seis meses se presenta una colección que es evaluada por la prensa, el mercado y por el creador”
Tras aquel primer paso, Álvarez se trasladó a Madrid para cursar el Máster de Tecnología e Innovación en Diseño de Moda por la Universidad Politécnica de Madrid y el MBA in International Management de la escuela de negocios Icex-Ceco. Su relación con Fame comenzó en 2022, colaborando con la fundación, también de forma altruista, antes de empezar a trabajar en la oficina económica y comercial de España en Milán. Fame lo reclutó a su vuelta.
En sus comienzos, uno de los objetivos principales de la fundación era atraer fondos, algo en lo que Álvarez se involucró directamente. A principios de 2024, el patronatole propuso la dirección. “Siempre les agradeceré la confianza”, afirma. “Hicieron una apuesta por una persona muy joven”, valora. “Ahora me dejo barba para pasar por alguien más mayor”, bromea. Más allá de Fame, la moda ha sido un eje transversal en la vida de Sergio Álvarez. “Cuando era pequeño, me gustaba ir con mi madre a comprarme la ropa”, explica. “Tengo criterio estético, aunque en mi familia no hay más antecedente que mi abuela, que se formó como modista, pero nunca se dedicó a ello”, cuenta. “Cogí la moda como una forma de expresión individual en la adolescencia, como una forma de comunicar cuestiones que antes no se podían comunicar”, reflexiona. Ahora, su relación con la moda es otra, “más profesional y hasta académica”. Lee ensayo; la tendencia ha dejado de interesarle tanto. “Me gusta entender por qué la gente consume; por qué algo funciona y otra cosa no y entender que el sector de la moda es el que mejor se adapta a los cambios”, argumenta. “Es una cuestión de tiranía del sistema: cada seis meses se presenta una colección que es evaluada por la prensa, el mercado y por el creador; por eso la moda es un poco injusta, pero eso le ha permitido convertirse en un sistema muy adaptativo, el que más”, argumenta. Álvarez considera que siempre ha tenido “un espíritu muy emprendedor”, algo que traslada a su día a día como director de Fame. “Sentirte así con un proyecto siempre te da una motivación extra”, considera. De hecho, tiene un perfil “intraemprendedor”, matiza, porque lo que realmente le apasiona es ejercer como consultor, como acompañante de los nuevos proyectos. “He aprendido que ese es el papel en el que me siento cómodo”, concluye. Seguir un plan Preguntarse: ¿hacia dónde quiero ir? Y, a partir de eso, identificar cuáles son los diferentes pasos necesarios para llegar hasta el objetivo. O dibujar los escenarios posibles que se abren según cada elección. Es el modus operandi que utiliza Sergio Álvarez, director de Fame, para alcanzar sus metas. “He peleado mucho por dedicarme al sector de la moda; ¡iba a ser fiscalista”, recuerda. Aunque considera que todavía tiene recorrido en Fame, su trayectoria en el terreno de las colaboraciones público-privadas también le han despertado el interés por los asuntos públicos y las relaciones institucionales.
