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Artículo de Opinión | «Pintan bastos para la ZALIA», por Santiago Miyares

Sería positivo disponer de información sobre el precio cerrado con Sunwafe para la adquisición de suelo y demás condiciones de compraventa; calendario de pagos, avales y otros condicionantes que hubiera impuesto en caso de no disponer de electricidad

En el lenguaje coloquial cada vez resulta más común acudir al modismo «pintan bastos» para indicar que las cosas están mal o resultan difíciles. Tras muchos años de uso, la singular expresión ha resultado tan extendida que la recogen los diccionarios tanto de la Real Academia de la Lengua Española como el María Moliner.

A la vista de cómo le luce el pelo a nuestra región, a nadie debería sorprenderle que este popular modismo siga de actualidad y que resulte apropiado aplicarlo a buena parte de los proyectos de infraestructuras públicas que se extienden por Asturias, sin que la clase política parezca capaz de poner remedio a tan hilarante situación.

Por ello, resulta que ni pintiparado traer a este espacio de opinión la engañifa que hasta ahora ha supuesto para asturianos y gijoneses la Zona de Actividades Logísticas ubicada en Gijón, más conocida como la ZALIA.

El proyecto, concebido hace más de 20 años, es trascendental para Asturias y nuestra ciudad, pero sobre él, desgraciadamente, abundan más dudas que certezas; en este estado de las cosas no pasa inadvertido el estéril voluntarismo político que cada cierto tiempo saca a pasear nuestro Consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, quien de manera desairada suele contestar al diputado Agustín Cuervas-Mons, cuando desde la bancada del parlamento regional el popular le interpela sobre algo que de momento ni está, ni parece muy probable que algún día se pueda convertir en realidad.

Desde este mismo espacio que me brinda EL COMERCIO, hace unos meses he vertido mi humilde opinión sobre el error que supone reservar 300.000 m2 del polígono logístico para la empresa Sunwafe. Una decisión que cercena, por lo tanto, el 40% del ámbito de la fase 1 de ese suelo urbanizado y que echa por tierra su concepción original, que era destinarlo a empresas relacionadas con el transporte y la logística portuaria. A nadie se le ha de escapar que los terrenos van a ser vitales para la necesaria impulsión futura de El Musel puesto que en ellos se instalarían los principales operadores marítimos, así como las empresas de transportes más importantes del país. Apuntaba entonces como más conveniente localizar a la empresa de componentes fotovoltaicos en otras fases de la ZALIA todavía no reparceladas y tampoco urbanizadas, máxime cuando su delimitación territorial supera los cuatro millones de metros cuadrados.

De esta forma, tales activos, ahora ociosos, podrían satisfacer los requerimientos de industrias exentas demandantes de grandes superficies de suelo que en la actualidad carece nuestra ciudad y en un momento en que todo apunta a que se pudiera producir una reconversión industrial de Gijón de la mano de Indra en la fabricación de carros blindados.

Ahora que todo indica que la decisión sobre la localización de esa empresa ya está tomada y no hay marcha atrás, parece razonable que (por un básico principio de transparencia y coincidiendo con el nuevo curso político) se informe a los asturianos. Sería positivo disponer de información sobre el precio cerrado con la mercantil catalana para la adquisición del suelo y demás condiciones del contrato de compraventa: calendario de pagos, avales y otros condicionantes que hubiera podido imponer la compradora para el caso en que el Gobierno del Principado, como promotor de la actuación, no llegara a tiempo para dotar de suministro eléctrico a los terrenos localizados en San Andrés de los Tacones.

Hay que recordar que la fecha barajada por Sunwafe para el inicio de producción quedó fijada en 2030, debiendo señalarse de igual manera las previsiones existentes sobre las conexiones intermodales de las que tanto se nos ha hablado y, con mayor énfasis, la conexión directa con el Puerto y que viniendo lo del vial de Jove la comunicación va a ir para largo.

Para concluir, es preciso señalar que, para desgracia de los gijoneses, la Villa de Jovellanos es un saco de relatos de planes fracasados y proyectos irrealizados, donde la marca de la casa ha venido siendo la falta de ambición, la improvisación y visión de la clase política. Por hechos ciertos, de momento, «pintan bastos» para la ZALIA, y a ninguno de nosotros nos gustaría que las expectativas creadas con la construcción de la tan anunciada factoría acabe como otro nuevo e indeseado brindis al sol. Dios no lo quiera.

Santiago Miyares González-Coto

Socio colaborador de Compromiso Asturias

El Comercio

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