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Artículo de Opinión | «Sin una clase media fuerte, no hay Asturias próspera», por Carlos Paniceres

Durante años se ha repetido que las políticas públicas debían proteger a quienes más lo necesitan. Es un objetivo compartido por cualquier sociedad moderna. Sin embargo, existe una pregunta incómoda que ya no deberíamos seguir aplazando: ¿quién piensa hoy en las clases medias? ¿Quién piensa hoy en quienes trabajan, pagan impuestos, sostienen el consumo, emprenden, crean empleo y, aun así, sienten que cada vez reciben menos a cambio de su esfuerzo?
La clase media no reclama privilegios. Reclama poder vivir mejor de su trabajo. Reclama que el salario no pierda poder adquisitivo por una inflación que ha elevado el coste de la vida mientras el sistema fiscal apenas se ha adaptado a esa realidad. Reclama poder acceder a una vivienda sin destinar la mayor parte de sus ingresos a una hipoteca o un alquiler. Reclama que emprender o invertir en Asturias no sea más difícil que hacerlo en otras comunidades autónomas. En este contexto, resulta razonable abrir un debate sereno sobre el modelo fiscal del Principado. La Cámara de Comercio ha planteado la creación de una mesa de diálogo social con el Gobierno del Principado para analizar el escenario tributario de Asturias. Debe escucharse al tejido empresarial y a quienes tienen conocimientos técnicos en la materia. Los asturianos soportamos una fiscalidad ideológica que no tiene propósito más allá de castigar a aquellas personas que contribuyen de manera más decidida al crecimiento de la región. Asturias necesita avanzar hacia una fiscalidad inteligente, que incentive el crecimiento, la inversión y el empleo. Una de las medidas más urgentes sería la deflactación de la tarifa autonómica del IRPF. Cuando los salarios aumentan únicamente para compensar la inflación, pero los contribuyentes pasan a tributar más sin haber ganado realmente capacidad económica, se produce una subida fiscal encubierta. Corregir ese efecto no supone un regalo fiscal, sino una adaptación del sistema a la realidad económica. Nuestra región está ahora a la cola de España: carga con una pesada mochila fiscal para competir con el resto de comunidades autónomas, de países de Europa y del mundo. La competitividad fiscal es un requisito ineludible, y hay margen para ello con un gasto público eficiente.

Otro de los grandes problemas de las clases medias es el acceso a la vivienda. Hoy no basta con tener un empleo para poder comprar o alquilar una vivienda en condiciones razonables. El problema radica en la escasez de oferta. No estamos construyendo las viviendas que necesitamos. Y el proyecto de Ley del Principado de Asturias no aborda este problema en su raíz. La solución exige también aquí abandonar los planteamientos ideológicos y apostar por políticas  eficaces. Asturias necesita más suelo disponible, procedimientos administrativos más ágiles, mayor seguridad jurídica y mucha más participación del sector privado. Las administraciones, por sí solas, no podrán resolver un problema de esta magnitud. Administrar la escasez mediante regulaciones que no aumentan la oferta solo prolonga el problema. El problema de la vivienda en Asturias es dramático y va camino de la tragedia social: urge impulsar vivienda asequible desde la oferta. La vivienda es nuestra principal política de desarrollo territorial.
Una región capaz de ofrecer vivienda asequible, de calidad y bien conectada podrá atraer población, retener talento y recuperar a sus jóvenes. Resulta igualmente imprescindible avanzar hacia una verdadera simplificación administrativa que facilite la inversión y el emprendimiento. Las clases medias también necesitan acuerdos en lugar de más confrontación política. Asturias afronta desafíos estructurales como el envejecimiento demográfico, una tasa de actividad inferior a la media nacional, una dimensión empresarial limitada y déficits de competitividad y productividad que condicionan su potencial de crecimiento. Son cuestiones demasiado importantes para quedar atrapadas en debates partidistas de corto plazo.

En la Cámara de Comercio de Oviedo hemos impulsado un Plan de Acción 2035 para engrandecer Asturias, que ya hemos presentado al presidente del Gobierno del Principado y grupos parlamentarios de la Junta General. Proponemos una agenda de reformas basada en tres grandes palancas estratégicas: aumentar la participación laboral, impulsar el crecimiento empresarial y elevar la productividad. El objetivo es construir una Asturias con más empresas que crecen, más personas participando en el mercado laboral y una economía más productiva, innovadora y competitiva.
Las clases medias constituyen el principal soporte económico de Asturias. Cuando prosperan, prosperan también el comercio, la industria, los servicios y el empleo. Cuando pierden capacidad económica, toda la región se resiente. Asturias no puede permitirse que trabajar, ahorrar, emprender o formar una familia sea cada vez más difícil para quienes sostienen buena parte de la economía regional. Quizá haya llegado el momento de dejar de preguntarnos cuánto pueden soportar las clases medias y empezar a preguntarnos qué necesita Asturias para que vuelvan a ser el motor de su crecimiento.

Carlos Paniceres

Asociado Corporativo de Compromiso Asturias y presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo

El Comercio