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Artículo de Opinión | «Demografía en Asturias: el valor del triple», por Juan Rodríguez

La verdadera pregunta ya no es cuánto vamos a vivir. La verdadera pregunta es cómo queremos vivir esos años. Y pocas tierras están tan bien situadas como Asturias para ayudarnos a encontrar la respuesta

 

El Comercio me ha brindado la oportunidad de iniciar esta colaboración quincenal bajo un título que me parece tan sencillo como inspirador: Larga Vida. Quizá convenga empezar presentándome brevemente.

A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido la oportunidad de trabajar como inversor, CEO, profesor universitario y articulista en distintos países, observando cómo la demografía transforma sociedades, economías y formas de vida. Puedo afirmar que el estudio de la demografía y la longevidad me ha ayudado a comprender mejor dónde invertir, cómo emprender y cómo anticipar cambios que terminan afectando a empresas, familias y territorios.

Por suerte, mi trabajo me ha llevado a vivir, estudiar y analizar lo que ocurre en lugares tan distintos como Japón, Estados Unidos, México, Colombia, Portugal o España. Sin embargo, pocas cosas me interesan tanto como analizar lo que está ocurriendo aquí, en Asturias, mi lugar de nacimiento, porque estoy convencido de que nuestra tierra se ha convertido en uno de los laboratorios demográficos más interesantes de Europa.

Y cuando hablo de demografía no me refiero a una disciplina académica reservada para especialistas. La demografía es algo mucho más sencillo. Estudia cuántos nacemos, cuántos morimos, cuánto vivimos, cómo formamos nuestras familias y cómo todos esos cambios transforman nuestra economía, nuestras ciudades y nuestra vida cotidiana. La demografía no son números. Son personas. Y si tuviera que resumir la realidad demográfica de Asturias en una sola expresión, diría que vivimos una realidad de valor triple. Una realidad que suele interpretarse como un problema, pero que también puede entenderse como una oportunidad extraordinaria. Triple en sus desafíos. Triple en sus responsabilidades. Y triple en sus oportunidades. Los últimos datos publicados son contundentes. En 2024 nacieron en Asturias 4.535 niños. En ese mismo periodo fallecieron 13.109 personas. Traducido al lenguaje de la vida diaria, en Asturias nacen aproximadamente 12 niños al día y fallecen unas 36 personas. Dicho de otra manera, nace un niño cada dos horas y fallece una persona cada
cuarenta minutos

Pero hay un segundo triple igualmente relevante. En Asturias viven aproximadamente 280.000 personas mayores de 65 años y alrededor de 110.000 menores de 18. Es decir, tenemos aproximadamente tres veces más personas mayores que menores de edad. Algunos observan estos datos y solo ven un
problema. Yo veo algo diferente. Veo una triple responsabilidad. Y también una triple oportunidad. La responsabilidad es evidente para las familias, para las empresas y para los poderes públicos. Debemos proteger el bienestar, adaptar nuestras ciudades, nuestras viviendas, nuestros servicios públicos y nuestros
sistemas de cuidados a una sociedad que vive más años que nunca. Porque la longevidad no es el problema. El problema es que sigamos organizando buena parte de nuestra sociedad para una realidad demográfica que ya no existe.
Seguimos diseñando viviendas, servicios, comercios e incluso políticas públicas pensando en una estructura familiar y poblacional que está cambiando rápidamente. Pero junto a esa responsabilidad existe tambien una oportunidad enorme. La economía suele fijarse en la tecnología, la inteligencia artificial o las grandes transformaciones digitales. Sin embargo, pocas fuerzas tienen más capacidad de transformar una sociedad que la demografía. La economía del futuro en Asturias no vendrá determinada únicamente por la innovación tecnológica. Vendrá también por la longevidad. Hablamos de nuevos servicios de cuidados. De adaptación de viviendas. De asistencia domiciliaria. De turismo de bienestar. De salud preventiva. De actividad física adaptada. De tecnologías que permitan vivir más tiempo en casa. Porque otra de las transformaciones que observaremos en esta sección es la aparición de lo que denomino familia multiespecie, un concepto que cada vez describe mejor la reaidad de muchos hogares.
Cada vez encontramos más familias en las que las mascotas desempeñan un papel fundamental en la vida emocional de niños, parejas sin hijos o personas mayores que viven solas. No es una moda. Es una adaptación social a una nueva realidad demográfica. También hablaremos de otra cuestión que cada vez veremos con más frecuencia: los cuidados paterno-filiales inversos. Durante siglos los padres cuidaron de los hijos. Ahora millones de hijos adultos comienzan a cuidar de sus padres durante años, e incluso durante décadas. Es una transformación silenciosa que afecta a las familias, a las empresas, a la organización del trabajo y a la econo mía en general

Por eso esta sección no hablará únicamente de personas mayores. Hablará de todos nosotros. Porque la longevidad afecta al joven que busca vivienda, al empresario que intenta entender a sus clientes, a la madre que cuida de sus padres, al abuelo que vive solo, al comercio de barrio que quiere seguir siendo relevante o al emprendedor que busca oportunidades de futuro.
Y aquí aparece una de las grandes ventajas de Asturias. Mientras muchas regiones aún están comenzando a enfrentarse a estos cambios, nosotros ya convivimos con ellos. Suelo decir que Asturias está aproximadamente quince años por delante de México en términos demográficos y unos quince años por detrás de Japón. Eso nos sitúa en una posición privilegiada para observar lo que viene y prepararnos antes que otros.
Asturias es un auténtico laboratorio social. Un lugar donde observar antes que otros lo que vendrá. Un territorio donde experimentar soluciones. Y una oportunidad extraordinaria para emprender, innovar y construir respuestas que después podrán aplicarse en muchos otros lugares.

Por eso no me gusta hablar de Asturias como una región envejecida. Prefiero definirla como una región adelantada. Una región que ya está viviendo hoy parte del futuro que conocerán mañana muchas otras sociedades. Porque el futuro de Europa se parecerá mucho más a Asturias de lo que muchos europeos imaginan.

Y precisamente de eso trata esta sección. De entender ese futuro. De anticiparlo. Y, sobre todo, de aprovechar las oportunidades que trae consigo. Porque vivir más años es uno de los mayores logros de la humanidad. La verdadera pregunta ya no es cuánto vamos a vivir. La verdadera pregunta es cómo queremos vivir esos años. Y pocas tierras están tan bien situadas como Asturias para ayudarnos a encontrar la respuesta.
Esa es la conversación que quiero compartir con ustedes en estas páginas. Y es conversación, si me lo permiten, acaba de comenzar.

Juan Rodríguez

Socio Colaborador de Compromiso Asturias

El Comercio