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Artículo de Opinión | «Ya es hora, Perlora», por Pipo Prendes

La obligación ciudadana de exigir soluciones para una joya de Asturias

Indudablemente, la ejemplaridad es necesaria. No sé si más que nunca, aunque apetece decirlo, pero en estos tiempos tan inciertos estamos especialmente necesitados de ella. Lo que entra por los ojos y por los oídos nos condiciona. Nos mediatiza, nos afecta y, aunque suene a tópico, también imprime carácter.

Descartes escribió en 1637 «je pense, donc je suis», es decir, «pienso, luego existo» —el conocido cogito ergo sum—. Hoy, quizá, podríamos reformularlo así: «soy visto, luego existo». Lo digo porque aquello que vemos y escuchamos nos contagia. Lo que perciben nuestros sentidos provoca una reacción inmediata y deja huella.

En este caso, quiero referirme al desánimo que provoca ver el estado actual de Perlora. ¡Ya está bien!

Aunque se trate de una tarea compleja, los ciudadanos necesitamos ver iniciativas reales. Debe notarse, de una vez, que existe voluntad de recuperar unos servicios mínimos –sí, servicios mínimos– para mujeres y hombres. La intención debe hacerse visible y, después, convertirse en acción.

Intención y acción tienen que ir juntas: no basta con anunciar; hay que cumplir.

A la desidia y a la dejadez hay que apartarlas definitivamente. Las buenas palabras, por sí solas, ya no valen: necesitamos comprobar que lo que se dice se cumple.

No puede ser que un lugar tan maravilloso provoque vergüenza a quienes son de la zona, o a quienes, sin serlo, lo conocen bien y quisieran enseñarlo con orgullo.

¡No puede ser! A esa ejemplaridad me refiero: a la que se demuestra con hechos visibles, coherentes y sostenidos.

Estamos hartos de diaria crispación, de palabras huecas y de discursos vacíos o malintencionados desde todos los bandos y en demasiados medios de comunicación.

Es cierto que vivimos momentos caóticos a nivel internacional. Precisamente por eso, debemos de focalizar y empezar por solucionar lo que tenemos cerca.

Los tiempos cambian con rapidez. Hemos visto cómo se impusieron modas en el vestir inesperadas, cómo ciertos estilos de música sorprenden llenando estadios, cómo se levantaban hospitales en tiempo récord para combatir la covid-19, cómo el fax prácticamente desaparecía, igual que la fotografía en papel o la música en CD y cómo nacía la inteligencia artificial, con todo lo que aún está por venir.

1) Ocurren muchas cosas en estos tiempos cambiantes, y no todas son malas.

2) También hemos comprobado que, cuando hay voluntad, la reacción es posible.

3) Por eso necesitamos ver, percibir que la Administración actúa: es posible y es su obligación.

Perlora es una joya de Asturias, como tantas otras que tenemos en este refugio climático: un vergel, con una gente querida y admirada en cualquier parte del mundo. No solo tenemos derecho a exigir soluciones para Perlora; tenemos la obligación de exigirlas. Es hora.

Pipo Prendes

Socio Colaborador de Compromiso Asturias

La Nueva España