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Artículo de Opinión | «Un año cuántico para Asturias», por Pablo Coca

La computación cuántica no es una tecnología inmediata, pero sí una palanca estratégica a medio plazo para quienes empiecen a prepararse hoy

El año 2025 que -dará señalado en el calendario internacional como el Año de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, al cumplirse cien años desde los trabajos fundacionales de la mecánica cuántica, inicia- dos en 1925 con las aportaciones de Werner Heisenberg. Un siglo después, la cuántica ha vuelto a situarse en el centro del debate, ya no solo como teoría fundamental de la física, sino como una tecnología con capacidad para transformar la economía y la industria.
Dentro del conjunto de tecnologías cuánticas, la computación cuántica representa una nueva manera de procesar la información Mientras la computación tradicional se basa en ‘bits’ que solo pueden tomar los valores 0 o 1, la computación cuántica utiliza ‘qubits’, capaces de representar múltiples estados a la vez gracias a fenómenos físicos como la superposición y el entrelazamiento. Esto permite a este nuevo tipo de ordenadores abordar los problemas de una forma radicalmente distinta, y ahí reside su promesa disruptiva. La computación cuántica puede aportar ventajas en ámbitos muy concretos como la optimización de rutas logísticas complejas, la gestión de redes energéticas, la simulación de moléculas y materiales, la mejora de modelos avanzados de inteligencia artificial o el refuerzo de ‘la ciberseguridad. No es una tecnología inmediata, pero sí una palanca estratégica a medio plazo para quienes empiecen a prepararse hoy

En Asturias no somos ni mucho menos ajenos a esta revolución tecnológica. Ya en 2006 reconocimos la relevancia de este campo al conceder el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica a Juan Ignacio Cirac, uno de los mayores referentes mundiales en comtro de Investigación en Nanomaputación cuántica. Y 2025 no ha sido una efeméride sin más. Ha sido el año en el que se ha hecho visible una realidad que llevaba tiempo construyéndose. La Estrategia Española de Tecnologías Cuánticas, publicada en abril de este mismo año, nos identifica como uno de los pocos territorios en España en los que se están desarrollando polos cuánticos en crecimiento, junto a Cataluña, País Vasco, Galicia y Madrid. El posicionamiento que hemos
ganado como región se apoya en un ecosistema construido en torno a tres pilares, complementarios y alineados con dos de las principales líneas de trabajo de la Estrategia Española de Tecnologías Cuánticas: la generación de capacidades, tanto materiales como humanas, y la concienciación de empresas y sociedad
sobre los beneficios reales de la tecnología. El primer pilar es el académico. La Universidad de Oviedo, a través del grupo de investigación Quantum and High Performance Computing (QHPC), y el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), centro de investigación ubicado en El Entrego, conforman una base científica sólida. El grupo QHPC desarrolla investigación de referencia en algoritmia cuántica, computación de altas prestaciones y modelos avanzados de inteligencia artificial apoyados en computación cuántica, en colaboración con instituciones internacionales de referencia como el CERN. A estas capacidades se suma un elemento especialmente diferencial: el desarrollo en el CINN de un ordenador cuántico basado en átomos de Rydberg, que se convertirá en el primero de este tipo fabricado en España, situándonos entre los pocos territorios europeos con capacidades propias en este ámbito. Esta infraestructura singular conecta directamente con una de las prioridades de la Estrategia, la de disponer de capacidades materiales propias, estratégicas a nivel nacional y europeo.
La generación de capacidades humanas completa este pilar académico. En 2025 se ha diseñado y lanzado una microcredencial universitaria en computación
cuántica, que se pondrá en marcha en 2026 a través de la Cátedra CTIC de Transformación Digital de la Universidad de Oviedo. Se trata de una iniciativa
orientada a capacitar profesionales con una visión aplicada, conectando formación, investigación y necesidades reales del tejido productivo.

El segundo pilar es el de la transferencia, y aquí el papel de CTIC Centro Tecnológico está resultando determinante. Desde 2019, CTIC apuesta por la computación cuántica aplicada con una idea muy clara y alineada con la Estrategia Española: no hay concienciación sin demostración. Ver para creer.
En esta línea, el esfuerzo del centro tecnológico se ha centrado en desarrollar demostradores y casos de uso reales que permitan a empresas e instituciones entender qué problemas tiene sentido abordar con computación cuántica. Para ello, CTIC cuenta con un equipo especializado así como con la infraestructura singular QUTE, capaz de emular un ordenador cuántico de 38 qubits lógicos, siendo a día de hoy el equipamiento con mayor capacidad de emulación a nivel nacional y uno de los más potentes a nivel europeo.

El tamaño de nuestra región nos proporciona una ventaja competitiva poco frecuente, como es la cercanía entre actores

Este enfoque fue reconocido en 2023 con la acreditación de CTIC como Centro Tecnológico de Excelencia Cervera en Tecnologías Cuánticas por parte del
Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI). A través de la coordinación de la Red ARQA, en la que participan otros centros tecnológicos de Cataluña y Galicia, se desarrollaron casos de uso relacionados con la observación de la Tierra mediante imágenes satélite, la optimización de la producción de energía fotovoltaica en comunidades energéticas locales o la detección de fraudes en firmas digitales generadas por inteligencia artificial. En 2025 el CDTI ha vuelto a depositar su confianza en CTIC con la aprobación de la Red ARQADE, evolución de ARQA, incorporando nuevos socios de la Comunidad Valenciana y Castilla y León, y orientando la Red al desarrollo de demostradores en escenarios de defensa, como la optimización del despliegue de enjambres de drones, el análisis avanzado de imágenes satélite o el guiado de vehículos autónomos en entornos con denegación de acceso a servicios GPS.
El tercer pilar es la empresa, elemento imprescindible para que la cuántica deje de ser promesa y se convierta en impacto. Contamos con empresas tecnológicas que llevan años desarrollando proyectos de I+D en computación cuántica, como es el caso de Izertis, y con compañías como Seresco y Satec, que evalúan el impacto de la cuántica en ámbitos como la criptografía y la ciberseguridad. A ello se suma una base industrial sólida, con empresas como ArcelorMittal, que ya están explorando estas tecnologías para resolver problemas complejos de optimización en sus procesos productivos.
En este contexto, el Cluster TIC Asturias se ha posicionado como dinamizador, impulsando el desarrollo de casos de uso que permitan avanzar en esa concienciación progresiva que marca la Estrategia. Destaca la incorporación del propio Cluster a uno de los consorcios nacionales financiados por Red.es para
el desarrollo de casos de uso en computación cuántica, con la colaboración de CTIC Centro Tecnológico, en ámbitos como la detección de ciberataques en sistemas con dispositivos IoT o la optimización logística de última milla. Cabe resaltar que el tamaño de nuestra región nos proporciona una ventaja competitiva poco frecuente, como es la cercanía entre actores. Academia, transferencia y empresa colaboramos de forma directa, lo que acelera la experimentación y reduce la distancia entre la investigación y su aplicación real. A ello se suma el interés de la Dirección General de Estrategia Digital e Inteligencia Artificial del Principado de Asturias por impulsar este ecosistema cuántico emergente. Por todo ello, 2025 ha sido un año cuántico para Asturias. El reto ahora es escalar, atraer inversión, retener talento y seguir reforzando estos tres pilares.

La computación cuántica no es una promesa lejana, es una realidad en construcción. Y estamos a tiempo y tenemos con qué aprovecharla.

Pablo Coca 

Partner de Compromiso Asturias

La Nueva España