Radiografía de un sector fundamental para la región
Asturias ha vivido en los últimos cinco años una transformación en su modelo turístico. Los datos del primer estudio IMPACTUR y la Estrategia de Turismo 2020-2030 son claros: hemos crecido en valor económico, empleo y cohesión territorial. Sin embargo, si queremos que el turismo sea un verdadero motor de desarrollo y orgullo colectivo, debemos afrontar retos urgentes. Seguimos arrastrando fragilidades estructurales en gobernanza, vivienda turística, calidad-precio y proyección internacional.
Lo que hemos logrado. El turismo ya es un pilar estratégico: aporta el 9,5% del PIB regional (2.818 millones de euros) y sostiene más de 46.000 empleos, el 11% del total. No son solo cifras: cada euro generado en el sector dinamiza otros ámbitos como el agroalimentario, el comercio y los servicios avanzados. Por cada 100 euros de valor añadido directo se generan 42 en sectores afines, y por cada 100 empleos directos, 37 indirectos. En muchos concejos, el turismo es la principal barrera contra la despoblación, con impacto real en la Asturias rural y en concejos en reconversión.
Además, hemos priorizado valor sobre cantidad. El gasto del visitante crece muy por encima de las pernoctaciones: +29,9% en españoles no residentes y +41,1% en extranjeros, con un alza del gasto medio diario internacional (85,8 euros) y mejora de la planta hotelera. Esto se traduce en empleo más estable: la temporalidad baja del 35,5% al 11,3%. La apuesta por competitividad, calidad y nichos (MICE, senderismo, cicloturismo, gastronomía) empieza a dar frutos.
Otro avance: desestacionalización incipiente. Crecemos más en los cuatrimestres fuera del verano que en pleno estío, y la presión turística media anual (5,5 turistas por cada 100 residentes) es gestionable, muy por debajo de destinos saturados. La diversificación de productos y mercados empieza a cuajar.
Finalmente, inversión y el compromiso público se consolidan: 150 millones de euros en inversión privada (+41%) y 340 millones en gasto público (+43%), a los que se suman fondos europeos para planes de sostenibilidad. Esta dinámica refleja una colaboración público-privada más sólida y una apuesta decidida por la digitalización y la transición verde, cuyos resultados comienzan a ser visibles.
En un próximo articulo queremos proponer ideas que consoliden las expectativas actuales y corrijan los desequilibrios que nos amenazan.
El turismo no es solo economía: es identidad, paisaje, cultura y bienestar. Si lo gestionamos bien, será la mejor herramienta para fijar población, generar empleo y proyectar Asturias al mundo sin perder lo que nos hace únicos. El momento de actuar es ahora.
Como decíamos en el articulo anterior. Asturias ha vivido en los últimos cinco años una transformación, en su modelo turístico. Pero esta tendencia evolutiva denota carencias de gestión y organización que requieren urgente respuesta.
El turismo, como actividad económica, ha dejado de ser un complemento y se ha posicionado como una de las grandes oportunidades, con presente y futuro. Esta realidad nos está exigiendo que le prestemos una atención acorde con su importancia.
Lo que nos falta. Pero no todo son luces. Persisten sombras que debemos afrontar con decisión:
- Gobernanza y ordenación territorial: la comarcalización turística y la nueva Ley son avances, pero falta coordinación municipal real.
- Vivienda turística y convivencia: más de 40.000 plazas añadidas tensionan vivienda y vecindad; urge control homogéneo y datos abiertos.
- Mejorar la rentabilidad: nuestras tarifas siguen por debajo de la media nacional. Si queremos competir por calidad sin sacrificar la sostenibilidad, debemos consolidar precios ligados a experiencias auténticas y servicios excelentes.
- Internacionalización sostenida: el turismo extranjero crece, pero sigue siendo minoritario. Hay que reforzar la conectividad aérea selectiva y diseñar productos que atraigan mercados internacionales todo el año.
- Inteligencia turística operativa: no basta con tener datos; hay que usarlos para gestionar en tiempo real la movilidad, los aforos y la experiencia del visitante.
- Talento y formación: el sector necesita perfiles cualificados y oportunidades para jóvenes y retornados. La profesionalización es clave para mantener la calidad.
- Un sector empresarial unido y fuerte: Necesitamos inversiones para desarrollar nuevas experiencias y un tamaño empresarial adecuado para asumir volúmenes y calidades superiores a las actuales.
Una agenda para el futuro. Asturias tiene una ventaja: sabe lo que quiere ser. Un destino auténtico, sostenible y competitivo. Pero para lograrlo debemos pasar del discurso a la acción. Proponemos cinco metas para 2026:
- Reducir la estacionalidad un 10% con ocho micro temporadas de producto.
- Aumentar 3 puntos el peso del turismo internacional, con tres nuevas rutas aéreas y dos campañas permanentes.
- Mejorar la rentabilidad por encima de la media nacional en 12 meses.
- Aplicar un marco homogéneo para las viviendas turísticas, con techos por barrio y fiscalidad finalista.
- Desplegar sistemas de inteligencia turística que permitan decisiones rápidas y eficaces.
- Fomentar el crecimiento de las empresas turísticas para asumir nuevos retos y mejorar productividad.
El turismo no es solo economía: es identidad, paisaje, cultura y bienestar. Si lo gestionamos bien, será la mejor herramienta para fijar población, generar empleo y proyectar Asturias al mundo sin perder lo que nos hace únicos. El momento de actuar es ahora.

Reyes Ceñal y Jesús Flórez