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Entrevista | «El futuro de la siderurgia asturiana ya no preocupa, el país no puede prescindir de ella», Juan Carlos Campo, viceconsejero de Industria

«La transición energética en Asturias podría alargarse, pero perder el objetivo de descarbonización sería pan para hoy y hambre para mañana», advierte este ingeniero que cambió la Universidad por el Gobierno regional

Juan Carlos Campo Rodríguez (Gijón, 1970), ingeniero industrial, catedrático de Tecnología Electrónica y ex director de la Escuela Politécnica de Gijón, dejó en abril del pasado año las aulas de la Universidad de Oviedo para ocupar la viceconsejería de Industria. Era un cargo de nueva creación para resaltar la relevancia del sector fabril. Surgió tras la dimisión de Belarmina Díaz Aguado como consejera de Transición Ecológica por el terremoto político que desencadenó el accidente minero de Cerredo, en el que fallecieron cinco trabajadores. Campo recibe a LA NUEVA ESPAÑA, en su primera entrevista en el cargo, en su despacho de la plaza de España de Oviedo.

¿Qué perspectivas hay para la industria asturiana en este año que arranca?

En primer lugar hay que destacar que desde 2019, antes de la pandemia, Asturias es la comunidad con mayor crecimiento del PIB industrial: un 40% según el INE. Son 15 puntos porcentuales por encima del País Vasco, siempre referente para nosotros. En este contexto, 2026 será un año de continuidad, con una industria que se muestra fuerte y con proyectos sobre la mesa.

Pero persiste la guerra arancelaria y el acuerdo con Mercosur no acaba de cerrarse.

El contexto internacional es de incertidumbre, una tónica de la última década. Con una política arancelaria creciente, el acuerdo con Mercosur va en la línea contraria. De aprobarse tal y como está, para la industria asturiana puede ser moderadamente positivo. El rechazo que está habiendo aquí en el ámbito agrícola, se replica en los países del Mercosur en el ámbito industrial. En términos generales, en los sectores de mayor valor añadido, como el industrial, se parte de una situación de ventaja para Asturias.

 

«El acuerdo con Mercosur puede ser moderadamente positivo para la industria de Asturias»

 

¿Estamos hablando de la industria del metal y de los bienes de equipo?

Si, por ejemplo. En este ámbito, el acuerdo con Mercosur puede equilibrar la competencia de China en esos territorios.

Antes hablaba del crecimiento de la industria asturiana, pero cada vez se está más lejos el objetivo del 20% del PIB.

No lo comparto. La industria asturiana está en un 18,7% del PIB y antes de la pandemia estaba en el 17%. También es cierto que hay sectores que han crecido más, como por ejemplo el de la banca, que casi ha duplicado su peso en el PIB.

¿Qué proyectos industriales destacaría entre los que hay sobre la mesa?

Hay proyectos tractores relevantes, pero hay que ser muy prudentes. Requieren grandes inversiones y son complejos. No los veremos de hoy para mañana.Son de calado.

¿Por ejemplo?

El de Sunwafe en la Zalia o el de Ionway en el puerto de El Musel, que suman 3.000 millones de euros, o los proyectos de descarbonización de ArcelorMittal. Hay que tener los pies en el suelo. Hay muchos proyectos significativos, pero no todos van a llegar al final. Seguro. Dependen de muchas variables y pocas recaen en nuestro ámbito. Pero algunos de esos proyectos están evolucionando bien, siguiendo los pasos adecuados.

 

«Hay que tener los pies en el suelo, no todos los proyectos industriales que tenemos van a llegar al final»

 

En el caso de la macrofactoría de obleas de silicio para paneles solares de Sunwafe cuenta con ayudas públicas de 200 millones y tiene reserva de suelo en la Zalia. ¿Lo que le falta son inversores?

Están en ese proceso. No puedo adelantar nada, pero no es un proyecto que se esté planteando para empezar este año. Estos proyectos llevan infinidad de tramitaciones, de discusiones, de coordinación entre muchos agentes y se materializan a medio o largo plazo. Aun pasarán unos cuantos años.

Indra ha montado su planta de vehículos blindados en Gijón en medio año.

Se dan unas circunstancias excepcionales. De la noche a la mañana este país se ha visto obligado a aumentar de forma muy significativa sus gastos en defensa y, lógicamente, este país lo que va a hacer es aprovechar esta necesidad para crear una industria con autonomía y con el mayor retorno en el territorio posible. No olvidemos que la industria de defensa se financia con fondos públicos.

¿Cómo se ve desde el Gobierno regional el recurso de Santa Bárbara Sistemas a las adjudicaciones a Indra y la pugna que hay entre estas dos empresas con notable presencia en Asturias?

No queremos ni nos corresponde entrar en pugnas entre las empresas. En relación al recurso, como dijo el consejero de Hacienda, lo que esperamos es que las ayudas se hayan concedido con la base adecuada y que no tenga recorrido ese recurso.

¿Pueden peligrar las inversiones de Indra en Asturias por los recursos de Santa Bárbara?

Ni si quiera trabajamos con esa hipótesis.

 

«No trabajamos con la hipótesis de que Indra renuncie a sus inversiones por los recursos de Santa Bárbara»

 

¿Y la actividad de Santa Bárbara puede peligrar en Asturias si no consigue esos contratos de obuses por los que pugna?

De momento, Santa Bárbara, como dijo la ministra de Defensa, tiene actualmente carga de trabajo hasta 2037.

¿Preocupa el futuro de ArcelorMittal en Asturias?

No podemos hablar de preocupación. Con Arcelor tenemos una relación continua. Es la industria tractora por excelencia de esta comunidad y en el ámbito siderúrgico estamos en un contexto interesante, que da más seguridad que en el pasado.

¿A qué se refiere?

La industria siderúrgica ha pasado en esta década a tener importancia capital en la autonomía estratégica de los países. Esto da garantías de que nuestro país no puede permitirse estar sin una siderurgia. Incluso me atrevería a decir que sin una siderurgia integral. Esto nos da cierta tranquilidad.

Pero hay inversiones paradas.

ArcelorMittal ha tenido y tiene siempre presente a Asturias en sus mayores proyectos de descarbonización. Por ejemplo la planta DRI, que es cierto que de momento no se ha llegado a completar, pero también es cierto que eran pocos los centros de la compañía elegidos y que en ninguno de Europa se ha completado. Además, Arcelor tiene hoy en Asturias su único proyecto en Europa realmente de descarbonización, que es el horno de arco eléctrico de Gijón y que arrancará en los próximos meses. Y además se está valorando con seriedad la instalación de un segundo horno de arco eléctrico en Avilés. En este contexto favorable para preservar la industria siderúrgica, Asturias está bien posicionada. Otra cosa son los tiempos. Arcelor manifiesta que hasta que no se defina bien el marco europeo no puede avanzar en sus planes de inversiones y eso es razonable.

¿Con respecto al horno eléctrico de Avilés hay avances?

Las decisiones, al final, las toma la empresa y nuestra misión es poner la alfombra roja para facilitarlas. En eso estamos y seguimos trabajando.

Este año puede ser decisivo para el futuro de ingenierías industriales como Duro Felguera o Imasa, pendientes de la aprobación de sus planes de reestructuración.

Son empresas estratégicas. Y no es un decir. Se acogieron al fondo de ayuda a la solvencia de empresas estratégicas y así fueron consideradas a nivel nacional. Estas empresas tienen mucho impacto en su entorno. En el caso de Duro, si se confirma la homologación judicial de su plan, el conjunto de agentes involucrados habrá hecho un importante sacrificio. Los bancos y los acreedores con quitas de prácticamente el 100%, los trabajadores con un ERE significativo y el propio conjunto de la sociedad asturiana afectada, con los seis millones del préstamo regional que se le concedió. Si se confirma la aprobación judicial, la pelota estaría en el tejado de Duro y lo que habría que exigirle es que el plan industrial se concrete.

¿Dan por perdidos los 6 millones?

No se dan por perdidos. Se reclamarán. Pero es cierto que esos 6 millones, a día de hoy, entran en el conjunto de la quita.

¿E Imasa?

También está pendiente su proceso. Tendremos noticias en febrero. El pasado año tuvo un comportamiento muy bueno, incluso creciendo en empleo pese al preconcurso, pero le lastra la deuda. Esperamos que tenga la oportunidad de quitar lastre.

¿Y TSK?

Su problema es diferente. Es de capacidad financiera. Sabemos que la compañía ha evaluado y no ha descartado aliarse con un socio industrial. También salir a Bolsa.

Los fondos europeos para la descarbonización. ¿Oportunidad perdida?

No son una oportunidad perdida. Asturias se ha beneficiado de unos 800 millones en fondos europeos. Están teniendo repercusión en la industria de los componentes de renovables, en el autoconsumo energético, en movilidad, con los PERTE de descarbonización en Fertiberia y el Valle del Hidrógeno… Lo peor es generar expectativas excesivas. Los pasos son graduales. El adanismo hay que eliminarlo.

Proyectos de descarbonización industrial que tenían concedidos fondos se han quedado por el camino.

En estos proyectos entran muchas variables. Es cierto que algunos no llegaron al final, pero estuvimos ahí posicionados y en muchos casos seguimos.

La falta de infraestructuras de transporte eléctrico en Asturias, ¿condicionada la descarbonización de la industria y la implantación de nuevos proyectos?

La sustitución de fuentes energéticas de origen fósil por renovables lleva necesariamente a la electrificación. Además, en Asturias hay una fuerte presencia de industrias electrointensivas y la nueva tipología de empresas que vienen ya nacen electrificadas. Por lo tanto las infraestructuras eléctricas son importantes y en los últimos años Asturias tuvo pocas inversiones en ellas. Sin embargo, se ha logrado encauzar este tema. Pusimos sobre la mesa los proyectos industriales que tenemos y sus necesidades, y el Ministerio para la Transición Ecológica los ha tenido muy presentes al establecer la planificación, con unos tiempos que permiten acompasar el desarrollo de las infraestructuras con esas necesidades.

¿Que plazos se manejan en obras prioritarias para reforzar la red como el anillo central?

En la planificación, que aún no está aprobada, se prevé que las subestaciones del anillo central estén completadas en 2029. Trabajamos con ese escenario.

¿Se ajusta a proyectos como los de Sunwafe o la acería de Aviles?

No todos los proyectos necesitan que el anillo esté completado, pero las piezas encajan.

 

«Revisaremos este año la estrategia de transición energética, hay un escenario nuevo»

 

¿No peligra ningún proyecto?

Habrían peligrado si no hubiéramos tomado las medidas oportunas.

Pero hay algunas empresas, como Asturiana de Zinc, que han tenido que renunciar a ampliaciones por falta de potencia eléctrica.

Es cierto. Pero son hechos puntuales. No niego su importancia y pone de manifiesto el problema de base, que es que si no se toman medidas no podremos avanzar.

¿Toca reformular el plan de transición energética de Asturias visto el bajo desarrollo de las renovables y el nuevo protagonismo del gas como sustituto del carbón?

Este año se va a proceder a revisar la estrategia de transición energética de Asturias, recogiendo algunas nuevas realidades. Por ejemplo el desarrollo de la eólica flotante está siendo más lento de lo esperado, pero han aparecido otros agentes que no estaban presentes inicialmente, como los almacenes energéticos, que han cobrado mucho protagonismo a raíz del apagón. Hay un escenario nuevo que obliga a modificar no sustancialmente el plan

¿Y el gas?

Es un transitorio. Es cierto que los procesos de descarbonización, en algunos casos, pueden prolongarse ligeramente, pero el objetivo final está trazado y conviene no transmitir dudas al respecto.

¿Pero vamos hacia una transición menos verde de la prevista?

No niego que los tiempos pueden alargarse algo, pero nada más que eso. Perder las posiciones en el ámbito de la descarbonización es, estratégicamente, un error absoluto. Es pan para hoy y hambre para mañana.

¿Al hidrógeno verde ya no se le espera? Había planes en Asturias para iniciar ya su desarrollo

Es cierto, pero no es una cuestión particular de Asturias. Esta región se situó en una posición privilegiada en el ámbito de la industria del hidrógeno con respecto a consumo, generación e infraestructuras y con proyectos muy significativos. Pero esos proyectos ni en Asturias ni en otros países han avanzado porque los costes del hidrógeno siguen siendo elevados y porque la normativa que puede ayudar a agilizarlos todavía no se ha desarrollado. No obstante, la industria del hidrógeno va a ser una realidad tarde o temprano y Asturias está bien posicionada.

Esos proyectos están vinculados a unas ayudas que tienen unos calendarios muy ajustados.

El hidrógeno verde es una apuesta estratégica de la UE y no quiere renunciar a ella. Hay rumores de que esas ayudas podrían prolongarse.

Sobre los parques de baterías, ¿qué escenario se espera a corto plazo en Asturias?

El desarrollo del almacenamiento energético, tanto con bombeos como con baterías, es una necesidad y hay que atajar ciertos discursos alrededor de las baterías que parten del desconocimiento y que llevan al miedo. Las instalaciones de baterías tienen unos riesgos similares a las de otras instalaciones de almacenamiento de combustibles o gases. Es cierto que la avalancha de peticiones por la disponibilidad de conexiones en Asturias generó un desorden que podía degradar los espacios rurales, pero se ha puesto orden con las restricciones en esos ámbitos y los proyectos están en zonas industriales. Ahora mismo hay una docena de proyectos en fase avanzada con una capacidad instalada de unos 250 megavatios. Camino firme, pero ordenado.

¿Merece la pena mantener los rescoldos de la minería de carbón con el precio de vidas que se está cobrando?

El futuro de la minería en Asturias no pasa por la minería del carbón, con independencia de que pueda haber algún reducto, pasa por la alineación con las estrategias europeas de materias primas críticas y estratégicas.

La I+D+i en la industria asturiana. ¿Asignatura aprobada o pendiente?

Asignatura más que aprobada, lo cual no quiere decir que sea para conformarse. Los datos son incontestables. Asturias está en posiciones de cabeza en crecimiento del gasto en I+D en España. Caminamos a zancadas. Y en innovación somos la comunidad con mayor crecimiento: 50% en dos años. En un ejemplo de acción política directa.

¿Cambió su visión de la industria asturiana al pasar de la Universidad al Gobierno?

Desde el ámbito de las ingenierías, que era el mío, se está mas cerca de las empresas de lo que mucha gente cree, aunque menos de los deseable. Si es cierto que en el tiempo que llevo e n la consejería hay aspectos que valoro más de lo que lo hacía. Me ha llamado la atención el sentido común de las organizaciones empresariales y sindicales. Por eso es un acierto la concertación social.

Juan Carlos Campo

Socio colaborador de Compromiso Asturias y viceconsejero de Industria

La Nueva España

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