TotalEnergies, asociado corporativo de Compromiso Asturias, vive una nueva etapa en España con la llegada de José Ignacio Sanz. Con amplia experiencia internacional y la sede social ubicada en Oviedo, Sanz sitúa a Asturias en el centro de la estrategia de electricidad integrada del grupo.
A continuación, ofrecemos dos entrevistas en las que expone su visión sobre la transición energética, el papel del Principado y las prioridades de TotalEnergies en esta nueva fase.
«Sé que en la región hay potencial para hacer parques de baterías para almacenar energía, pero todavía no lo hemos estudiado»
José Ignacio Sanz (Lérida, 1968) es consejero delegado de TotalEnergies Electricidad y Gas España desde septiembre, tras coger el relevo de Tom Van de Cruys, y desde este mes ha asumido también las funciones de Javier Sáenz de Jubera, que se jubiló como presidente a cierre de 2025. Se incorporó a la compañía en el año 2000 y desde entonces ha desempeñado diversos puestos en varios puntos del planeta —«he tenido diez mudanzas en 20 años»—, desde América del Sur y del Norte hasta Australia e India, pasando por varias localizaciones en Europa. Esto le permite tener una visión global del ámbito energético y afirmar que España tiene potencial para desarrollar la estrategia de electricidad integrada de la multinacional.
¿Cuáles son las prioridades en su nuevo cargo?
TotalEnergies es una de las grandes compañías del mundo y es importante que en cada país tengamos el nivel de actividad que corresponde al tamaño de nuestra empresa. Por ello, siempre buscamos primero asegurar que tenemos un negocio rentable, porque sin eso no hay nada, y a partir de ahí ver cómo podemos crecer. Ahora tengo que enterarme bien de todo, porque, aunque soy español, llevo 20 años fuera. Tengo que aprender bien cómo funcionan las cosas en Asturias y en España y para eso tengo un equipo que es una maravilla.
¿Qué lugar ocupa España en la hoja de ruta del grupo?
Para TotalEnergies, España es un país muy importante y un buen ejemplo de nuestra estrategia. Tradicionalmente éramos una empresa de petróleo y gas, pero en el año 2020, con la llegada del covid, hicimos una reflexión y concluimos que ambos son necesarios, pero el mundo está cambiando. De modo que transformamos la estrategia y seguimos desarrollando proyectos de petróleo y gas, pero reduciendo las emisiones. En España estamos aplicando nuestra estrategia de electricidad integrada, y creemos que hay potencial para ello. Nuestra filosofía es hacer en la electricidad lo mismo que sabemos hacer en petróleo y gas, donde estamos integrados en toda la cadena. Seguimos convencidos de que en el mundo del siglo XXI la electricidad y la electricidad limpia son fundamentales y la sociedad va a ir avanzando hacia allí.
En Asturias, la firma se centra en los clientes residenciales y pequeños negocios (cartera que compró a EDP en 2020). ¿Cuáles son los planes aquí?
Asturias es fundamental para nosotros, de hecho tenemos nuestra sede social en la región. Históricamente la empresa ha estado aquí y aquí va a seguir. Como he dicho, uno de los objetivos que tengo es ver cómo puede crecer la actividad en España y, por consiguiente, en Asturias, pero tiene que ser un crecimiento sostenible. En este país tenemos unos dos millones de clientes y 600.000 de ellos están en el Principado, de modo que es fundamental para nosotros.
¿Se plantean algún proyecto de generación o de almacenamiento de energía en el Principado?
Los proyectos de baterías para nosotros son muy importantes y creemos que son el complemento ideal para los de renovables. Lo que pasa es que dependen mucho de dónde los posiciones, de la situación de la red en cada punto. Sé que hay potencial para hacer parques de baterías en Asturias, pero todavía no lo hemos estudiado. Quiero conocer un poco cuáles son los puntos críticos de la red a nivel nacional, dónde puede tener más sentido un parque de baterías. No descarto que sea en Asturias, pero aún no lo hemos estudiado.
¿Llega tarde el anillo central que permitirá a la industria asturiana crecer y modernizarse?
Todos los problemas que tienen que ver con infraestructura son de muy largo plazo, en los que muchas veces es difícil prever la evolución. Creo que no hay que pensar si se podía haber previsto antes o no, hay que ver qué soluciones se pueden dar.
¿Cuánto puede tardar un desarrollo de ese calibre?
En general, todos los desarrollos ligados a infraestructuras energéticas llevan tiempo. Hay que asegurar que optimizamos lo que ahora está a disposición. Sé que en algunos sitios de España ha habido una solicitud excesiva de proyectos de conexión a la red que tienen una viabilidad incierta, de manera que habría que asegurar que todo lo que se quiere conectar tiene un proyecto sólido detrás, porque si no paraliza otros desarrollos.
¿Se ha jugado todo a la carta del hidrógeno en la transición energética?
Se apuesta por muchas cosas en la transición energética. En nuestra empresa, por ejemplo, seguimos produciendo gas y petróleo de forma responsable, reduciendo nuestras emisiones; producimos electricidad con renovables, con centrales de ciclo combinado de gas, que emite menos CO₂ que otros combustibles; pero también tenemos proyectos de biomoléculas y trabajamos en proyectos de hidrógeno, que tiene muchísimo potencial, pero es un mercado muy incipiente. Se requieren inversiones masivas y para poder financiarlas hacen falta clientes y también hay que ver cómo se transporta el hidrógeno.
Dice que España tiene potencial renovable, pero la electricidad sigue siendo más cara que en otros países europeos.
Hay que ver cómo se puede desarrollar ese potencial, cómo se puede desarrollar la demanda. Y con las dos cosas, desarrollando la demanda y la oferta, España tiene la posibilidad de contar con una energía estructuralmente competitiva.
¿Cuáles son las mayores trabas que se encuentra la compañía a la hora de hacer el despliegue de renovables?
En general no me gusta hablar de trabas, pero creo que hay cosas que se podrían agilizar; como la tramitación de permisos, con una ventanilla única para todos. Un tema importante es el acceso a la red. Cuando se dé un punto de conexión a la red es fundamental que haya un proyecto industrial real detrás, porque empiezan a ser escasos y a veces hay un poco de especulación con estas solicitudes. En algunos sitios de Europa, y España no es ajena a esto, puede haber una cierta reticencia a tener proyectos renovables cerca, por lo que es esencial que la sociedad se pueda beneficiar de ellos, por ejemplo, con descuentos en energía.
Tras el apagón de abril, ¿podemos estar tranquilos sobre la estabilidad de la red?
Creo que la estabilidad de la red está garantizada, lo que hay que ver es cómo podemos mejorar el sistema. El tema de inversión en redes no es un problema de España, sino de toda Europa. La inversión en redes se hizo hace muchas décadas, la electrificación ha ido aumentando y lo va a ir haciendo cada vez más rápido, de manera que hay que seguir el ritmo de inversiones. Pero ahora mismo estoy tranquilo sobre la estabilidad de la red en este país.
«Queremos crecer en Asturias y España, pero de forma ordenada»»
Cuando vivía en Houston (Estados Unidos), José Ignacio Sanz Saiz (Lérida, 1968) tenía un trayecto de 30 kilómetros entre su casa y su oficina. Desde el pasado 1 de septiembre, ese hábito lo hace a pie y en condiciones muy distintas: «Tardo en llegar lo que dura una canción y media». Canción que suele ser de un artista de los años 80, como Mecano o Loquillo, aunque también de alguno actual como Melendi, oriundo de la misma ciudad en la que ahora vive y trabaja Sanz. Criado en Cuenca, ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, casado y con dos hijos, el directivo es el nuevo consejero delegado de TotalEnergies Electricidad y Gas en España, filial de la multinacional energética francesa cuya sede se ubica en Oviedo. Además, Sanz ha asumido las funciones del anterior presidente, el mierense Javier Sáenz de Jubera, jubilado desde enero. En los 25 años que lleva en TotalEnergies, Sanz ha vivido en Reino Unido, Estados Unidos, Bolivia, Francia, Australia, India… La huella que le dejó este último país se percibe en su despacho, decorado con varias figuras doradas hindúes.
Llega con una amplia trayectoria internacional. Se le nota un poco en el acento.
En los últimos veinte años me he mudado diez veces. He vivido en cuatro continentes y siempre me he considerado del sitio en el que estoy en cada momento, así que ahora soy ovetense (ríe). Hace seis meses era de Lieja, ya que mi anterior cargo era CEO en Bélgica; hace dos años era parisino, antes era de la India… Eso sí, hace veinte años que no trabajo en español, salvo un periodo de tres años en que estuve en Bolivia. La mayor parte de mi vida he trabajado en inglés y francés. Me falta algo de práctica en español, pero llegará.
¿Cómo surgió su nombramiento?
Estas decisiones siempre dependen de la empresa. La compañía tiene sus planes de sucesión y luego hay un «pool» de ejecutivos que vamos cambiando de países. Entonces supongo que en un momento dado a alguien le pareció que podía tener sentido que hubiera un español en España. Me lo propusieron en julio y fue totalmente inesperado. De hecho, yo no pensaba volver a trabajar en España. En aquel momento yo era el director general de nuestra comercializadora en Bélgica. Pero me lo dijeron y dije que sí. La verdad es que nunca he dicho que no a nada que me ha propuesto esta empresa (ríe).
Desde entonces hasta que Sáenz de Jubera se ha jubilado, ha habido un traspaso de poderes…
Al día siguiente de que me ofrecieran el puesto hablé con él. De todos modos, el puesto que a mí me ofrecían es el de CEO, en sustitución de Tom Van de Cruys, así que durante un mes gestioné con este el traspaso de funciones. Y luego, en enero, asumí también las de Javier. Desde que llegué a Oviedo él me acogió bajo su ala. Tiene una trayectoria increíble y conoce a todo el mundo. Seguimos en contacto y me sigue ayudando mucho. En estos momentos seguimos haciendo una «gira» de presentación con las autoridades locales de Asturias. Lo que pasa es que yo viajo mucho y aún tengo responsabilidades en el extranjero, en concreto en París, donde formo parte del comité de ética de la compañía.
¿Mantendrá entonces las funciones de CEO y presidente?
Por ahora sí.
¿Cuáles son sus prioridades en este nuevo cargo?
Lo primero, con honestidad, es enterarme de todo (ríe), porque hay mucha actividad en España. Mi prioridad es la misma que tengo en cada país o en cada filial en la que he trabajado: asegurar que tenemos un negocio rentable y crecer. Nuestro objetivo es desarrollar toda la cadena de producción de electricidad, del mismo modo que lo hacemos ya en hidrocarburos. Queremos repetir ese modelo en electricidad y España es un buen ejemplo: tenemos generación flexible (con dos ciclos combinados en Navarra y varios proyectos de energía solar y eólica), tenemos una pequeña actividad de «trading» y tenemos comercialización. Entonces tenemos que ver oportunidades de crecer en esa cadena.
¿Y en Asturias? ¿Cuántos empleados tienen? ¿La previsión es aumentar, mantener, reducir…?
Aquí somos más de 220. Desde luego, nuestra previsión no es ir a menos, eso está garantizado. Lo que queremos, como digo, es crecer, pero ese crecimiento tiene que ser ordenado. He visto empresas que hacen crecimientos muy rápidos y luego se desinflan. Todo el crecimiento que hacemos nosotros es sólido y sostenible.
¿Y dónde se centrará ese crecimiento? ¿Energías renovables?
Sí, pero debe complementarse con otras fuentes como el gas, porque las renovables no funcionan las 24 horas del día y los siete días a la semana. Y también estamos empezando a trabajar en almacenamiento de energía. En 2020, la empresa concluyó que la energía del siglo XXI es la electricidad. Pasamos de ser una de las grandes petroleras del mundo a una empresa multienergía. Y como cuando hacemos algo lo hacemos a lo grande, nos marcamos el objetivo de que en diez años nos convirtiéramos en uno de los cinco mayores productores mundiales en electricidad. Y en España queremos aplicar este modelo, porque hay un gran potencial para renovables: solar, eólica…
¿Y eólica marina? Hay proyectos frente a la costa asturiana…
Esa energía es muy intensiva en capital, por lo que necesita una regulación muy clara y unas condiciones en las subastas que permitan ese tipo de inversión. Pero sí, también tenemos proyectos ahí.
Respecto a los parques de baterías, también en Asturias ha habido una fiebre de proyectos que han obligado al Principado a fijar una regulación. ¿Les gustaría construir parques aquí?
Nos gustaría hacer almacenes. Ahí lo importante es decidir su ubicación, porque el almacén debe estar conectado a instalaciones de generación. No es solo ponerlo en Asturias o Andalucía, sino que hay que estudiar cada proyecto. Es muy importante para aprovechar todo el potencial de renovables que hay en España. Y si hay posibilidades de instalar almacenes en Asturias, lo estudiaremos.
¿Está siendo la transición energética más lenta de lo esperado?
No lo creo. Si a mí hace cinco años me dicen cuál es la situación de la transición energética hoy en España, estaría positivamente sorprendido. ¿Se puede ir más rápido? Sí, siempre se puede. Pero lo que es importante es dar pasos sólidos hacia adelante para no dar pasos atrás.
José Ignacio Sanz
Asociado Corporativo de Compromiso Asturias y consejero delegado de TotalEnergies Electricidad y Gas España
