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Entrevista | «Hay que incentivar a la gente a salir de casa e incorporarse al trabajo», Iñigo Cabal, presidente AEFAS

«El presupuesto asturiano tiene un gasto corriente excesivo, va a quedar muy poco margen para la economía productiva»

Íñigo Cabal (Oviedo, 1971), director general de Geinco Grupo, preside desde hace dos años y medio la Asociación de la Empresa Familiar Asturiana (Aefas), que el pasado ejercicio cumplió sus bodas de plata. Insiste en que la región «lo tiene todo» para progresar, pero para ello es necesario atraer empresas y proyectos ambiciosos y solo se conseguirá «mejorando el ecosistema, que tiene que ser más favorable en determinados aspectos, como el fiscal». Con iguales condiciones para competir que otras comunidades, Asturias «volverá a ser lo que fue en el pasado, porque lo tenemos todo para triunfar».

 

¿Cómo han cerrado el año las empresas familiares y qué retos se presentan en 2026?
2025 ha sido un buen año en general, arrastrado además por la dinámica de los datos macro, que no son malos. En definitiva, ha sido un año positivo para la empresa familiar. Las perspectivas para 2026 en principio son similares, aunque tenemos que ser un poco cautelosos porque hay un montón de enigmas por estos temas geopolíticos, que a ver por dónde se desarrollan, más luego la inestabilidad política que existe ahora mismo en el país. Así que hay que estar un poco expectantes.

 

Es el año del fin de los fondos europeos Next Generation. ¿Cómo les afectará?
Solemos decir que hay mucho dinero en juego y desde el Gobierno no se puede perder ni un euro. Volvemos otra vez a uno de nuestros caballos de batalla, que es la burocracia: hay que ser mucho más ágiles y Asturias no puede permitirse el lujo de perder ni un solo euro destinado a nuevos proyectos financiados por fondos europeos.

 

¿Han llegado esos fondos a las pymes?
Han llegado con cuentagotas, es una queja general. El dinero parece que queda un poco más en la parte institucional, de administraciones, y grandes corporaciones, pero a la pyme, con cuentagotas.

 

En la gala del 25 aniversario de Aefas, pidió una atención especial de las administraciones a la empresa familiar. ¿En qué se traduciría?
Repetimos y reclamamos esa atención especial porque creo que la empresa familiar lo merece porque tenemos ese arraigo, esa visión de largo plazo, esas ganas de continuar en nuestro territorio y de contribuir a generar riqueza y empleo, por supuesto, pagando impuestos aquí. ¿En qué se traduce ese cuidado? En que sigamos teniendo ese hilo directo con el Gobierno y que se nos escuche más, sobre todo acerca del ecosistema fiscal, para que tengamos uno que sea equiparable al de cualquier territorio limítrofe.

 

¿Se van empresas de Asturias por su fiscalidad?
Se van empresarios de Asturias, muchos por la fiscalidad.

 

¿Tiene una cifra aproximada?
Nadie quiere dar el nombre y el apellido, se hace de manera silenciosa y discreta, porque precisamente el empresario familiar es discreto. Pero te puedo dar una cifra: en Asturias solamente diez contribuyentes pagan el impuesto de grandes fortunas, ¿dónde están todos los demás?

 

Sin embargo, la creación de empresas crece a niveles de récord.
Una empresa es un número, habría que analizar al detalle qué tipo de empresas se están creando, con qué patrimonio, qué tipo de empresario, qué tipo de actividad y cuántos empleos están generando. Porque la estadística es muy fría. Pero no digo que se estén yendo empresas porque deslocalizar una es difícil, sobre todo si tiene una infraestructura productiva en Asturias.

 

¿Cómo afecta la fiscalidad asturiana a los empresarios?
Por una parte, tenemos una fiscalidad personal diferencial en el Principado, la peor del territorio nacional junto con Cataluña. Cierto es que la fiscalidad empresarial es homogénea para todo el país, pero la personal es tan perjudicial para Asturias, no solo para las empresas o los empresarios, sino para cualquier ciudadano del Principado, que nos está penando muchísimo en varias líneas. Especialmente el impuesto de Sucesiones y Donaciones, que tan poco aporta al presupuesto de Asturias, pues son solamente 107 millones de euros en unas cuentas de 7.000 millones, apenas un 2%.

 

¿En qué aspectos les perjudica más la fiscalidad personal?
Nos está costando atraer talento de nivel porque cualquier directivo que se encuentre por el mundo trabajando y que, incluso siendo asturiano, pretendas que se venga a su territorio a trabajar no va a poner en juego más de un 30% de su patrimonio por el hecho de vivir en la región. En un entorno global de dificultad para encontrar talento, añadimos en Asturias un punto de discordancia que es la fiscalidad. Por otro lado, aunque la empresa familiar tiene unas reducciones en el impuesto de Sucesiones y Donaciones en la transmisión de las acciones, nos estamos viendo seriamente perjudicados en los criterios de análisis de bienes afectos y no afectos. Y eso atañe solamente a Asturias y a Cataluña, que tienen reducciones en el impuesto, no al resto de territorios porque está bonificado.

 

¿Qué supone esta dificultad añadida?
Es un problema grave para nosotros. Al presidente de la empresa familiar esa visión de largo plazo y muy conservadora le lleva en muchas ocasiones a tener una tesorería solvente. Si fallece el fundador y viene Hacienda y dice que no puede aplicarse la reducción en ese patrimonio tan importante de la empresa, ¿qué van a hacer los sucesores? Probablemente cerrar o vender la compañía.

 

¿La vía fiscal asturiana ha mejorado algo la situación?
En absoluto. La vía fiscal asturiana al final está agravando determinadas rentas en el IRPF y, como decía antes, perjudicando el retorno de determinados perfiles.

 

¿Cuáles son los pros y los contras de los presupuestos asturianos de 2026?
El presupuesto bate récord, ya llevamos años con incrementos muy importantes por una elevadísima recaudación fiscal y también por el impacto de los fondos europeos. Todo ese incremento del presupuesto se ha traducido en mayor gasto corriente, fundamentalmente, y desde la empresa familiar nos hubiese gustado que se hubiese traducido en mucha más eficiencia en la Administración y en mayor inversión, que en definitiva implica creación de puestos de trabajo, riqueza y mayor recaudación, porque el ajustar determinados impuestos no tiene por qué significar una menor recaudación.

 

El descenso del paro hasta mínimos históricos parece indicar una situación positiva. ¿Cree que es algo coyuntural?
Como he dicho, los datos macro son buenos y eso nos está arrastrando a situaciones bastante solventes, a un cierre del ejercicio 2025 positivo y a unas expectativas para 2026 que no tienen por qué ser malas. Pero no se está creando una estructura de economía solvente con visión de largo plazo. Insisto en que el presupuesto del Principado de Asturias tiene un gasto corriente excesivo y cuando se agoten las vías de recaudación de impuestos y de fondos europeos va a quedar muy poco margen para la economía productiva.

 

¿Cuáles son las razones para que las empresas no encuentren mano de obra?
Hay varias razones. Por una parte está el aspecto de la natalidad, y, por otra, hay determinados perfiles que están más cómodos en casa que trabajando, por los motivos que sean. En parte se está cubriendo con la inmigración y es una vía que hay que potenciar. Pero hay que ir a buscar en destino los perfiles que necesites, hay que ir a formación y contratación en origen. Se debe ayudar al que lo necesita, pero eso no tiene que ser un riego masivo (de prestaciones) que implique que determinados perfiles profesionales estén más a gusto en casa que trabajando. Hay que incentivar a la gente para que salga de casa y se incorpore al mercado laboral.

 

¿Se planifica lo suficiente la sucesión en las empresas familiares?
Creo que se planifica lo suficiente y además desde Aefas es uno de los aspectos en los que estamos trabajando y hacemos actividades enfocadas, precisamente, a la formación de las nuevas generaciones y a cultivarles esa querencia por la empresa y por estar en Asturias. ¿A qué retos nos enfrentamos? A que la gente joven ahora busca grandes proyectos y la empresa familiar no es ajena a esto, o sea, los sucesores tienen este tipo de aspiraciones. Desde Aefas tenemos que hacer un trabajo continuo para formarles y convencerles de que está muy bien la experiencia por el exterior, pero finalmente hay que retornar. Asturias necesita grandes proyectos, que son precisamente los atractivos para los jóvenes. Hay una moda de marcharse del Principado impresionante porque buscan esos proyectos grandes y originales que aquí no encuentran y creo que Asturias lo tiene todo, pero hay que trabajar en la línea de conseguir atraer empresas. Necesitamos mejorar el ecosistema, que tiene que ser más favorable en determinados aspectos como puede ser el fiscal.

 

Otro gran caballo de batalla es la burocracia. ¿Qué impacto tiene en el día a día?
El impacto es muy grande porque, en cualquier sector, tú planificas cualquier proyecto con unos plazos temporales determinados, que más o menos deberían ser creíbles, y luego cuando te enfrentas a la burocracia se multiplican hasta por diez. Entonces, has planificado unos recursos para un proyecto que no acaba de salir y llega un momento en que, o te agotas financieramente y renuncias al proyecto o incluso renuncias a contratar gente. Con lo cual se está perdiendo muchísima riqueza, empleo y recaudación de impuestos por culpa de la burocracia. Un problema que no afecta solo a la empresa familiar, sino a cualquier ciudadano asturiano y a la propia Administración. Hay que tomar las medidas que sean necesarias para revertir esto, que ya es una lacra.

Iñigo Cabal

Socio colaborador de Compromiso Asturias y presidente de AEFAS.

El Comercio