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LA CERTIDUMBRE DE LA INCERTIDUMBRE

En un mundo global, dinámico y lleno de incertidumbre, aparecen múltiples amenazas y también se abren nuevas alternativas. Lo que era válido antes de ayer ya no lo es, y el mundo parece regido por las leyes del caos. Nada más lejos de la realidad…

El caos es la dependencia en la evolución de un sistema dinámico de las condiciones iniciales, y suele asociarse a situaciones imprevisibles, que se suelen tachar de aleatorias. Los sistemas reales no suelen ser ni lo uno ni lo otro. Me explico…

Decía el gran Poincaré que “nada es aleatorio, solo nuestra ignorancia”. En el caso de los problemas de toma de decisiones la incertidumbre tiene una estructura que se puede estudiar y tomar provecho de este estudio para adoptar las decisiones adecuadas. Las fuentes de incertidumbre son varias. La primera es el ruido en los datos, siempre presente. Pero quizás la más importante es el desconocimiento, la pregunta misma, lo que vulgarmente se suele decir: no se pueden pedir peras a un olmo, porque da manzanas. En los problemas reales no conocemos el olmo y la mayoría de las veces no sabemos si lo que buscamos son peras o manzanas.

Recientemente hemos demostrado una prolongación de la maldición de la dimensión en problemas de decisión. En problemas isótropos, es decir, en aquellos en los que la incertidumbre es la misma en todas las direcciones (algo que nunca ocurre) no es posible muestrear más de 10 variables de decisión diferentes. En mundos anisótropos, y todos los problemas de decisión lo son, este número se reduce a 3-5 variables. Estos dos resultados recuerdan a las 10 cuerdas de la teoría de cuerdas de un universo isotrópico y a los seis grados de separación (ahora incluso menos) que existen entre un aldeano de Somiedo y el presidente del Gobierno, en el mundo anisótropo de las relaciones y de las influencias.

En cualquier caso, las variables de decisión en un problema difícil de resolver son muy pocas, y si se tienen las buenas, el éxito está garantizado. Para ello es necesario rodearse de los mejores que son aquellos capaces de visualizar escenarios improbables y hacer que los cisnes negros se vuelvan rosa.

En cuanto al caos y el famoso batido de las alas de mariposa es un concepto que solo interesa a aquellos que no saben matemáticas.

En resumen, si queréis sobrevolar las crisis, rodearos de los mejores, intentar hacer las preguntas adecuadas, no prefijando las respuestas, porque en definitiva si los “a priori son muy estrictos, el “a posteriori” siempre es mediocre; y estar dispuestos a descubrir aquello que desconocéis.

Los problemas de optimización (minimización en este caso) no suelen tener funciones de coste convexas, es decir con mínimos bien marcados, sino que éstos están situados en uno o varios valles alargados y curvilíneos de la función a optimizar. 

Muchas empresas se pasan la vida reptando por ese valle (el de la muerte) y nunca verán el puerto que les permite pasar de un valle a otro, de mayor envergadura, disruptivo.  Algunas, incluso se contentan cuando caen en un gua. La verdadera disrupción es aquella que cambia las reglas del juego.

En mi vida como tecnólogo no he visto tantas ideas disruptivas.

Pueden tener claro que la inteligencia artificial ha venido para quedarse y para cambiar el mundo. Pero un sistema inteligente, lo es realmente cuando es capaz de aprender de los errores. No hay muchos sistemas que sean capaces de actuar de este modo. En casos de extrema importancia es necesario adoptar incluso metodologías mucho más sofisticadas y que he dado en denominar incertidumbre de segundo orden, es decir, la incertidumbre de la incertidumbre que sirve para ganar certidumbre. Parece la regla del más por más o del menos por menos, o del imaginario puro que al cuadrado se convierte en real.

El COVID ha servido quizás para visualizar nuestro trabajo, pero no se equivoquen, las metodologías ya estaban ahí preparadas. Nada es fruto del azar.

Todo empieza por un sueño: curar enfermedades con ayuda de la Inteligencia artificial. Próximamente publicaremos un estudio sobre el Alzheimer y el deterioro cognitivo leve y su relación con mecanismos de replicación vírica, así como algunos fármacos que podrían ayudar a cronificarlo. Después vendrá el COVID-19 y la predicción de su severidad mediante paneles genéticos y el consiguiente reposicionamiento de fármacos; el Parkinson, el ELA, diferentes tipos de cáncer que no tienen cura, entre ellos entre ellos el de páncreas, y casi 7000 enfermedades raras.

Esto es igual que en las casetas de tiro en las atracciones de feria, si quieres atizarle al enano en la barriga, hay que apuntarle a la cabeza. No hace falta que les explique, porque ya lo saben: mirar <= ver. 

Quedo a su disposición para explorar nuevos mundos. De eso dependerá el futuro de nuestra región que tanto amamos.

 

Juan Luis Fernández Martínez   

Catedrático de Matemáticas, Universidad de Oviedo

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